El taller de musicoterapia ha iniciado.

El jueves pasado y por razones de calendario musical, tuvimos que aplazar un día el taller y comenzarlo el segundo día más 1, es decir, el día 17. Ha sido un taller movidito, “vibrante” en cuanto a su organización. El desarrollo ya veremos. Curiosamente, a mí que se me olvida hacer fotos con frecuencia, ese día gracias a las palabras de AliReza, recordé que tengo un móvil con cámara para estas cosas e hice algunas tomas. No muy buenas la verdad. Y mira tú por dónde, resulta que no puedo subirlas todavía pues hay un componente del grupo que no quiere salir en ellas, así que, a esperar a que hoy se reúna todo e grupo de nuevo y preguntaremos quién da su consentimiento para subir las fotos y a más tardar, a la finalización del taller de hoy, subiré unas cuantas. Es bonito ver los rostros de las personas cuando iniciamos una actividad  sea o no terapéutica   y  si placentera, cómo ella nos transforma el rostro, la sonrisa, la piel, la mirada…. y así podríamos seguir en función de la profundidad del sentimiento, la calidad de lo iniciado y la interacción que se establece entre los componentes.

Al hilo de la ainteracción, escuchaba en una conferencia ayer al Dr. Claudio Naranjo, experto en eneagrama y “musicaterapia” como él la llama, decir que las experiencias más sanadoras que considera  necesitamos las gentes de hoy, son experiencias grupales, que éstas funcionan como un proceso de “retribalización” donde no se repiten  las mismas heridas que nuestros grupos familiares de origen nos han creado a todos y cada uno, inevitablemente. Yo, reflexionaba  sobre este concepto de “tribu” y me planteaba si realmente eso es lo que hay que buscar y no tanto la individuación más integral, pues ese es el camino que yo sostengo se ha de iniciar en todo proceso de transformación. Y tal vez esa es la cuestión: que “tras” haber iniciado ya ese camino individual, lo siguiente no es tanto continuar individualizándose, sino iniciarse en el paso social siguiente: repararnos  del grupo más extenso en el que nos educamos, que no es otro que la familia, esa nuestra primera socialización necesaria, positiva y también dolorosa; de ahí que la retribalización nos de acceso nuevos lazos sociales desde otro lugar más adulto y más sabio, donde de nuevo percibir la pertenencia social tan necesaria para el equilibrio psíquico.

En esa línea todos los talleres de Ymago tienen ese componente terapéutico pues la codirección que comparto en éste en particular, adquiere la dimensión guestáltica adecuada para que se de esa posibilidad de sanación.

Conocida por todos los integrantes nuestra primera nota musical dominante de nuestro patrón ISO, hoy seguiremos explorando en nuestra estructura así como en la relación con diversos instrumentos de los que veremos sus formas y sonidos si es posible.

Nos seguimos escuchando!!

 

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